LA OTOPLASTIA
La cirugía encargada de la corrección de los defectos tanto de posición como de forma de los pabellones auriculares se denomina OTOPLASTIA. En la mayoría de los pacientes los dos pabellones auriculares están afectados, pero en ocasiones el defecto puede ser unilateral.
ANALIZANDO SU CASO
Dado que los pabellones auriculares completan su crecimiento y desarrollo rápidamente, la cirugía debe practicarse de manera ideal entre los 8 y los 12 años, con el objeto de evitar el trauma psicológico derivado de comentarios, apodos o burlas de los compañeros de vida escolar, que afectan gravemente la autoestima, generando inseguridad o frustración en el menor.

LA CIRUGÍA
La otoplastia se realiza a partir de una incisión, situada detrás del pabellón auricular para acceder al antihélix mal conformado que se remodela desde su cara posterior, tallándolo hasta alcanzar su forma y posición normales.

La excesiva profundidad de la concha auricular que comúnmente proyecta hacia afuera el pabellón, se reduce permitiendo que éste se sitúe en buena posición, para luego fijarlo con suturas absorbibles.

Finalmente, la piel se sutura plásticamente, lo que sumado al adecuado diseño de la incisión en la cara posterior de la oreja hará pasar completamente inadvertida la cicatriz final.

LA ANESTESIA
La otoplastia es un procedimiento ambulatorio que suele realizarse bajo anestesia local apoyada con una suave sedación. Sin embargo, la anestesia general debe considerarse para menores, cuya colaboración durante la cirugía pueda resultar incierta. Requiere entonces de un cuidadoso manejo interdisciplinario con la estrecha asistencia de anestesiólogos expertos en el manejo de niños, que le explicarán en detalle las ventajas de cada técnica y le hablarán de los nuevos anestésicos de uso endovenoso que minimizan el riesgo operatorio permitiendo una rápida recuperación. LOS RESULTADOS


EL REGRESO A LA VIDA NORMAL -
En el postoperatorio el paciente se sentirá en buenas condiciones generales, dado que la otoplastia no suele generar mayor dolor; sin embargo, el vendaje circular empleado por unos pocos días para atenuar la inflamación, causará algunas molestias e incomodidades sobre los pabellones. La convalecencia aguda, toma en general (10) diez días durante los cuales es necesario extremar los cuidados guardando un relativo reposo para prevenir complicaciones. Le serán prescritos antibióticos orales y analgésicos de acción moderada por un ciclo corto. Las suturas de piel, se retiran al final de la primera semana permitiendo el reinicio gradual de la vida normal. Durante mes y medio, conviene proteger los pabellones cubriéndolos con el pelo durante el día y con una banda o balaca en la noches, para impedir un inadvertido trauma contra la almohada durante el sueño. El resultado final será muy armónico y natural, mientras que la pequeña cicatriz posterior estará siempre oculta e invisible.
Arriba
|