PROCEDIMIENTOS

 

LA TOXINA BOTULÍNICA

El uso de la toxina botulínica con propósitos estéticos, fue aprobado para el entrecejo únicamente, por la FDA (Federal Drug Administration) de los Estados Unidos desde 1990. Desde entonces, dicha indicación se ha extendido indiscriminadamente sobre una población muy vulnerable a la información “light” con que suelen manejarse estos delicados tópicos, desbordando su aplicación a otras áreas de la cara con graves consecuencias en el tiempo.

En mi opinión, su empleo con propósitos estéticos NO es conveniente, porque la parálisis continua y prolongada propia del efecto botulínico (EB) sobre la musculatura facial, que constituye el primordial soporte y tono del rostro, se sumará inexorablemente a los efectos de la gravedad conduciendo a la atonía y al envejecimiento prematuro de los tejidos, a un punto tal que convierte a estos pacientes en malos candidatos para cirugía de rejuvenecimiento.

Adicionalmente, la toxina botulínica tampoco resulta favorable en su aprobada aplicación para el entrecejo, dado que como vimos al hablar de frontoplastia, el complejo muscular del ceño está integrado por dos grupos distintos de músculos cuya opuesta acción demanda un manejo selectivo; su parálisis generalizada podrá borrar temporalmente algunas arrugas, pero al afectar el músculo Frontalis que lucha contra la gravedad, conducirá inevitablemente a la caída inmediata y sostenida de las cejas.