LA UNIDAD ESTÉTICA FACIAL
Corresponde al conjunto de unidades estéticas que integran la imagen más característica del individuo. Esta región conjuga además de la frente, la nariz y los ojos, otras unidades anatómicas y funcionales como la cara propiamente dicha, con los maxilares y dientes, los pómulos, las mejillas, el mentón, la boca y también los triángulos superiores del cuello. Allí tienen asiento numerosos aparatos y órganos de la vida de relación.
La frente representa el componente cerebral en la imagen de una persona y limita hacia arriba y a los lados con la margen del pelo y hacia abajo con la cejas. Tiene mayores dimensiones en el hombre, en quien aumentan con la aparición de la calvicie. Así mismo, al estar cubierta en mayor grado por el pelo según la edad o el género, presenta un menor tamaño dando un aspecto más alegre y juvenil al rostro. Aun cuando los tejidos blandos de la frente cuentan en toda su extensión con el hueso frontal como extraordinario apoyo y sostén contra la gravedad, esta fuerza y la acción del complejo muscular existente en la zona, puede conducir a la caída de las cejas y la formación de las arrugas del envejecimiento.
En la cara propiamente dicha, maxilares, pómulos y dientes constituyen la estructura esquelética de apoyo donde se fijan los músculos y ligamentos que sostienen las mejillas o carrillos y los demás tejidos blandos. Su crecimiento y estructuración están estrechamente ligados. Es así como por ejemplo, el adecuado paso del aire por la nariz juega un importante papel en la neumatización de las cavidades paranasales, mientras estas determinan en buena medida los volúmenes del macizo facial durante el crecimiento, impulsándolo a alcanzar sus proporciones definitivas, con infinitas variaciones de genes, raza, carácter, edad y género, para establecer las condiciones únicas del adulto a tal punto que, ni en gemelos monocigotos existen dos individuos idénticos.
Los pómulos son más pequeños, ovalados y curvos en la mujer; se disponen hacia arriba y afuera dando una mayor amplitud lateral a la órbita y sostienen una mejilla suave y delgada que curvándose hacia adentro se apoya sobre una mandíbula proporcionada y de menor tamaño, para estructurar así un óvalo facial más delicado.

En el hombre, los pómulos tienen disposición más recta, cuadrada y horizontal; son más fuertes y angulados, dando apoyo a los densos carrillos de piel gruesa y con barba que se dispone más verticalmente, para fijarse hacia abajo en una mandíbula ancha que da mayor dimensión y fuerza al rostro masculino.
El envejecimiento altera y debilita tanto el esqueleto facial como los tejidos blandos, afectando todas las unidades estéticas de la cara. La masa ósea se desmineraliza y reduce su tamaño; pueden desaparecer algunas piezas dentarias y la piel, su malla de colágeno y los ligamentos pierden su tono; la gravedad y la acción de los músculos de la expresión facial ocasionan gradualmente las arrugas. La exposición al sol y el abuso del licor y el cigarrillo aceleran significativamente este proceso. Las mejillas descienden haciendo más prominentes los pliegues nasales y bucales, distorsionando a la vez el margen de la mandíbula. En el cuello, la grasa submental se prolapsa produciendo la papada y el músculo cutáneo del cuello se descuelga dejando ver sus bordes anteriores (bandas platismales).
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